05 agosto, 2013

Desde mi ventana - Parte 6

  Todo estaba borroso en mi memoria. Mis recuerdos eran fugaces, borrosos y horribles. Lo quería tanto... habían sido los cinco mejores meses de mi vida desde aquella cita en su piscina. Y entonces él estaba a punto de morir. 
  En aquel momento sólo pensaba que nada podía salirme bien. Todos mis encuentros con él sólo habían sido posibles siendo compatibles con algo malo al mismo tiempo.
  
  Estábamos con varios amigos en un bar. Yo estaba hablando con las novias de sus amigos, pero él no me quitaba ojo de encima y lo veía sonreír. Sabía que le gustaba que hubiera compaginado con su gente. 
  Varios chicos con pintas desaliñadas y que apestaban a cerveza se nos acercaron e intentaron cortejarnos. Nosotras les hacíamos caso omiso, pero ellos insistían. Cuando éstos ya se convirtieron en una verdadera molestia, nuestros chicos intervinieron, terminando la discusión por una invitación a pelea en la calle. Las chicas insistimos en que aquello acabara, pero ya sabéis cómo son los hombres: nadie les quita su orgullo.
  Todo era un horror, pero se convirtió en una pesadilla cuando uno de ellos sacó una navaja. Mientras en el ocaso de mi visión se veían volar puñetazos y chicas llorando, mis pupilas siguieron el recorrido de la navaja que se perdía en el estómago de Álex. Una. Dos. Tres veces. 
  Después, todos huyeron corriendo y un alboroto de gente se aglomeraba a nuestro alrededor. Yo me arrodillé junto a Álex y, olvidando mi repulsión por la sangre, le tapé con mis manos aquellas heridas como si fuera una curandera milagrosa. Y mi último recuerdo es que caí tendida a su lado sin apartar mi mano de aquellos abismos que tenía en la barriga. Mi cabeza golpeó bruscamente el suelo y mis ojos se cerraron poco a poco viendo cómo los de Álex no me dejaban de mirar.
  -Te quiero -fue lo último que oí antes de dormirme.


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