14 septiembre, 2013

Lágrimas Sobre Mi Guitarra - Capítulo 28



Capítulo 28
  Los segundos se convierten en largos minutos que paso mezclando mis lágrimas con el agua de lluvia caída sobre la ropa de Drew.
  -Alison… -dice rompiendo finalmente mi llanto.
  Me tranquilizo y suelto pequeños sollozos mientras me seco la cara con mis mangas.
  -¿Quieres que nos sentemos y me cuentas qué ocurre?
  Asiento con la cabeza y él, con su mano en la curva de mi espalda, me indica que vaya a sentarme, al tiempo que me da un escalofrío por nuestro contacto. Cierra la puerta cuidadosamente.
  Me dejo caer pesadamente en el sofá y segundos después él aparece con su chaqueta en la mano. La deja sobre el respaldo de una silla y después se sienta a mi lado, dejando una distancia que casi me desanima más aún. Y no sé por qué.
  -Me gustaría que me dijeras que esas lágrimas eran de alegría, pero me temo que no.
  -Estoy contenta. Estoy muy contenta, como puedes imaginar –respiro profundo.- Tengo un hermano, ¡cómo no voy a estarlo!
  -Pero…
  -Pero no sé… no tiene nada que ver con eso, por supuesto.
  -¿Entonces?
  -Son… no sé. Son diferentes cosas.
  -¿Eliot? –se atreve a preguntar.
  -Puede.
  -A ver, imagínate que soy una chica y venga, desahógate –hace que me ría un poco tras mis labios tristes.
  -No hace falta que seas una chica. Confío en ti.
  -¿Por qué confías en mí?
  -La verdad, no tengo ni idea. Desde que te conozco me inspiras algo –se acerca un poco más a mí. Miro hacia abajo y ahora nuestras piernas casi chocan.
  -¿Sabes? Antes, cuando llevabas el pelo rizado, como lo llevas ahora mismo, me gustabas más -una energía entra por la punta de los dedos de mis pies y me recorre hacia arriba todo el cuerpo. Cuando comencé a hablar con él creo recordar que ya había empezado a alisarme el pelo. Pero él se acuerda de antes. De cuando yo lo observaba sin pensar que él también lo hacía conmigo-. ¿Por qué te lo alisas? Tiene que ser un poco rollo, ¿no?
  -Menuda obsesión tienes con hablar sobre temas de chicas, ¿eh? –me burlo.
  -Me has pillado, mi mayor deseo es ser una mujer. Tía –culmina la frase, poniendo un acento absolutamente absurdo tratando de imitar a una chica -. Alison, detrás de ti hay algo que te abruma y que no quieres contar a nadie. Llevo tiempo dándole vueltas. Antes pensaba que era el tema de la guitarra, pero ahora que la tienes... te he oído todo el rato en tu habitación, tocando y cantando de maravilla, y me he dado cuenta de que no es eso lo que te aflige. Estoy en un mar de dudas porque me preocupas.
   -Te soy todo lo sincera que puedo, pero es que no sé qué me pasa –miento. Sé qué me pasa exactamente. Me pasa él, y Eliot-. Yo también creo que hay algo que escondes, aunque tú lo disimulas a la perfección.
  Drew echa la mirada a otra parte y veo dolor en su cara. Tras unos instantes, se retrepa en el sofá, me mira con su cabeza recostada en el respaldo y me coge la mano, y se queda ahí, mirándome. Y yo a él.
  -Parece que me conoces mejor de lo que pienso.
  -No soy especialmente hábil para apreciar los sentimientos de la gente, pero es algo contrario a lo que me pasa contigo. No quiero ser brusca, pero hay algo con esa tal Monique que te duele. Te duele demasiado.
  -Y a ti te duele demasiado algo con Eliot –contraataca.
  -No te lo voy a negar.
  -Tampoco te voy a negar lo de Monique.
  Esto es contradictorio. Los dos aquí, a solas, cogidos de la mano y hablando de otras personas. No sé si él tiene tantas ganas de besarme como yo a él, pero me gustaría que así fuese.
  Le noto tiritar, así que alargo una mano para coger una manta que hay a mi lado en el sofá y se la echo por encima. Percibo que él no deja de mirarme mientras hago todo esto. Después me acomodo de nuevo y él a cambio comparte la manta conmigo y, bajo ella, vuelve a coger mi mano.
  Inspiro profundamente y me preparo para lo que tengo tantas ganas de hacer: echo mi cabeza sobre su hombro y le rodeo con mi brazo. Al parecer, estamos tan compenetrados en este momento que al mismo tiempo él me rodea con su brazo sobre los hombros.
  -¿Puedes quedarte esta noche? –le pido.
  -Claro.
  Tiemblo e intento que él no lo note. Después, me besa en la frente y cierro los ojos.

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