10 diciembre, 2014

La incertidumbre del qué seré

  A menudo siento que estoy perdida, que no tengo ninguna vocación o no la he descubierto aún, y que si la tengo, no la puedo desarrollar. En definitiva, todo son contradicciones. A día de hoy, no hay nada que haga que me entusiasme realmente y pensar en un futuro, me llena de incertidumbre, una incertidumbre que se vuelve más grande conforme el momento de acabar la carrera se acerca. ¿Dónde estaré el año que viene? ¿Encontraré trabajo fácilmente? ¿Será un trabajo que me guste? A lo mejor es un trabajo que no tiene nada que ver con lo que estudio. ¿Estaré en Canarias, en Lisboa, en Londres o tal vez en casa? ¿Y qué pasará con mi novio? ¿Se vendrá conmigo, me iré con él o simplemente nos tendremos que separar?
  Recuerdo las miles de cosas que quería ser de pequeña. Recuerdo que decía a menudo que quería ser maestra, y jugaba a dar clase con mis libros del colegio a niños imaginarios escribiendo en una pizarra que no existía. Más tarde, desarrollé esa idea, y en vez de maestra quería ser profesora. Eso quiere decir que la enseñanza me entusiasmaba.
  También jugaba a ser arqueóloga. Cada vez que íbamos al campo a pasar el día, me llevaba mi cajita de zapatos, con una espátula y una brocha. Buscaba piedras raras y las limpiaba con la brocha con mucho cuidado, como si del esqueleto del dinosaurio más antiguo jamás encontrado se tratara. Luego, las guardaba todas en mi cajita, y volvía a casa totalmente satisfecha por mi trabajo del día.
  Me encantaba cantar, bailar, y tocar instrumentos. Me encerraba en mi cuarto y jugaba a ser una estrella dando un concierto. Ponía la música tan alta que creía que taparía mi voz, porque me daba mucha vergüenza que me escucharan. Siempre pensaba, "algún día seré cantante y todos se sorprenderán porque no saben que me gusta cantar". Me gustaba tocar instrumentos, pero al final los abandoné, y me arrepiento. Me encantaba bailar, pero también lo abandoné, y también me arrepiento.
  También jugaba a que era nadadora profesional, dentista, veterinaria, bibliotecaria, secretaria, pastelera, diseñadora, dibujante, periodista... quería ser tantas cosas, que al final he acabado por no ser ninguna.
  Lo cierto es que hay una cosa que sí me imagino en el futuro: yo, en una casa acogedora, escribiendo un libro más, frente a una chimenea y con una enorme estantería a mis espaldas. 
  Por desgracia, esto es algo que no sólo depende de mí, sino también de las grandes editoriales y del público. Por ello, y aunque no tenga tiempo, sigo teniendo mil ideas en mi cabeza de mil historias que escribir y que algún día escribiré.

1 comentario:

  1. Hola! Yo también quería ser un montón de cosas de pequeña (aunque algunas se me daban horrible), pero hace unos años llegué a la conclusión de que mi pasión es escribir
    Besos, nos leemos

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Críticas y comentarios