Les tomó casi cuatro horas llevar
la casa a su estado original. La limpieza incluía desde las paredes hasta pasar
el fregón al menos tres veces, pasando por la entrada de la casa y los baños.
Ni siquiera se dieron cuenta de que ya había transcurrido el mediodía hasta que
se reunieron en el sofá atrapadas por el suelo recién fregado.
—¿Comemos? —sugirió Eli.
—Por favor. Me conformo con algo
para picar, no nos pongamos a cocinar ahora.
Esperaron en silencio hasta que
el suelo se secó y entonces ambas se dirigieron a la cocina.
—Lo… —Eli titubeó— ¿Lo has vuelto
a escuchar? Digo… ¿has oído su voz durante el tiempo que llevas en mi casa?
