Muchas veces se paraba a pensar en los demás: en lo que hacían, en lo que les gustaba, en cómo vestían... Y se preguntaba por qué ella era diferente.
Sabía que la gente lo había comentado a sus espaldas: era rara. Incluso se lo habían dicho personalmente. Pero, ¿por qué? Odiaba el alcohol, prefería una noche en casa que en una discoteca, jamás había probado un cigarro, le gustaba leer y dibujar, le gustaba soñar... ¿tan malo era eso?
Reflexionando una y otra vez sobre lo mismo, sacó una conclusión: "no soy rara, sino especial y diferente; no soy friki, simplemente no soy un borrego más del rebaño. No tiene por qué gustarme todo lo que a los demás les gusta. Que me llamen rara, friki, y todo lo que quieran... mi rareza es mi felicidad."
